Ayer se anunció un proyecto de reforestación dirigido por la Universidad de Puerto Rico en Mayaguez. A través del mismo una finca de 60 cuerdas en Lajas donada a la Universidad será convertida en un laboratorio de investigación para estudiantes y profesores de ese recinto, y para la siembra y propagación de especies nativas que serán distribuidas gratuitamente.
El anuncio lo hizo Vélez Arocho pero el otro. El rector de la UPRM. El que se llama Jorge. El que sabe de la importancia de conservar el ambiente, de proteger a los árboles, especialmente en las áreas urbanas donde su presencia ayuda, entre otras cosas a bajar la temperatura ambiental hasta por 15 grados. Que dan oxígeno. Que dan belleza.
El anuncio no lo hizo Javier, el secretario del Departamento de Recursos Naturales que ha impartido una directriz "fast track" para que todo aquel que quiera talar hasta diez árboles pueda conseguir el permiso el mismo día. ¿El requisito? Dos fotos de cada árbol, quizás para ponerlo en algún portafolio arboricida. Esto de parte del director de la agencia que se supone vele por nuestro ambiente. Lo que sucede es que aparentemente él está velando por el medio ambiente; la otra mitad que se la lleve el diablo.
Érase una vez dos hermanos: Caín y Abel.