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domingo, 15 de noviembre de 2009

Mitos Sobre la Vacuna Contra el Virus de la Gripe AH1N1

Estoy totalmente sorprendido con el nivel de rechazo de muchos puertorriqueños hacia la vacuna contra el AH1N1.  En este momento no se ha reportado un solo caso de alguna persona que haya sufrido de la enfermedad por vacunarse.  No ha habido un solo caso reportado de complicaciones más allá de las que se puede tener con cualquier vacuna.  De hecho, los informes indican que la vacuna se comporta exactamente como la de la gripe común. 

Eso sí, es extraordinariamente efectiva para evitar el contagio contra la gripe AH1N1.  Recuerde que, contrario a la gripe común, el AH1N1 ataca con saña a las personas relativamente saludables.  Esto incluye a las personas de 24 años o menos, incluyendo niños, por supuesto, que no padecen de condiciones de salud riesgosas.  E incluye, por supuesto también, a las personas con condiciones de riesgo tales como asma, diabetes y obesidad mórbida, no importa la edad que tengan. 

Recuerde: no hay un solo caso reportado de daños por esta vacuna, aún cuando ya se han vacunado MILLONES de personas.  No ponga en riesgo la salud de sus hijos e hijas.  Vacúnelos cuanto antes.

Para más información sobre la vacuna lea este documento de la Organización Mundial de la Salud (en inglés).

domingo, 27 de septiembre de 2009

Viene el Segundo Azote de AH1N1 a Puerto Rico

Pronto, muy pronto, llegará la segunda ola de la gripe AH1N1 a Puerto Rico. Esta vez el número de casos superará por mucho el ataque inicial. En el Departamento de Salud no están preparados para lo que se avecina. El gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, hará una conferencia de prensa con cara de preocupación y sorpresa. El nuevo Secretario de Salud dará datos irrelevantes y tratará de calmar a la gente con información engañosa.

Al fin y al cabo, Fortuño resumirá el enfoque de su gobierno diciéndole a la gente que se laven las manos con agua y jabón.

Y eso será ya mismo.

sábado, 8 de agosto de 2009

Un Gobierno Patogénico

Los adelantos de la ciencia y la medicina han puesto en la falda de la Humanidad la oportunidad histórica de combatir efectivamente, por primera vez, una pandemia de influenza. Tenemos hoy todas las herramientas para enfrentar exitosamente este contagio. Sabemos cómo combatir su propagación con medicamentos antivirales. Existe una vacuna que estará disponible durante los próximos meses. Y lo más importante: es una enfermedad prevenible si tomamos las medidas de precaución correctas. Estas condiciones no estuvieron presentes en las tres grandes pandemias del siglo pasado: la del 1918, la del 1957 y la del 1968. Este virus tiene todas las de perder. Pocas veces hemos podido decir eso sobre alguna plaga.

Conocer sobre la influenza me ha preparado de forma especial para no temerle. Sin embargo, por primera vez tengo miedo de lo que pueda pasar. El temor se debe, como siempre es el caso, al desconocimiento. No sobre el virus, cómo se propaga, cómo muta, cómo se combate. Eso lo sé. Lo que me asusta es el despliegue soberbio de ineptitud crasa por parte del gobierno de Puerto Rico en el manejo de esta crisis.

No sé qué está haciendo el Departamento de Educación en las escuelas para minimizar el impacto de la entrada de miles de estudiantes a planteles sin preparar adecuadamente. La mayoría de los maestros tampoco lo sabe. No sé qué está haciendo el Departamento de Salud para el manejo efectivo de esta crisis. No dicen. Lo que está claro es que están en actitud de negación. Ayer el nuevo Secretario de Salud dijo que esto está mejorando y eso me aterra. Por que yo sé que no sólo no está mejorando sino que está poniéndose peor. Ver que el nuevo Secretario está dispuesto a mentirle descaradamente al pueblo de Puerto Rico de esta forma intimida.

De nada sirven los medicamentos ni las potenciales vacunas si las personas a cargo de las agencias involucradas están discapacitadas para llevar a cabo sus funciones. Tenemos el privilegio de saber exactamente lo que tenemos que hacer para detener esta enfermedad y minimizar su impacto. Una oportunidad histórica que, por lo menos en Puerto Rico, estamos a punto de desperdiciar.

He dicho una y otra vez, en conferencias, conversaciones y escritos, que tenemos que evitar la histeria. Me reafirmo. Pero no puedo evitar sentir miedo ante una plaga potencialmente más patogénica que el AH1N1: el Gobierno de Puerto Rico y su incompetencia virulenta.

miércoles, 29 de julio de 2009

Protocolo Para Hospedajes Para Prevenir la Gripe AH1N1

Gracias a M por enviarme el protocolo preparado por el Departamento de Salud de Puerto Rico para el manejo de la gripe AH1N1 en los hospedajes del país (en Puerto Rico se le llama hospedaje a los dormitorios de estudiantes universitarios).

Para verlo más grande oprima, en el documento, el botón en el extremo derecho de la parte superior.

Protocolo hospedajes para la gripe AH1N1 en Puerto Rico

lunes, 27 de julio de 2009

Protocolo Para Las Escuelas Sobre Cómo Prevenir la Gripe AH1N1

Por fin. He aquí copia del protocolo para atender la gripe AH1N1 en las escuelas, universidades y centros de cuido del país. Gracias a J por enviármelo. La información que contiene es esencialmente la misma que hemos escuchado por los medios de comunicación. No incluye peculiaridades de las escuelas, como debería ser. Por ejemplo no se menciona qué hacer si Pepito llega a la escuela tosiendo y con una fiebre alta, después de haber abrazado a María. Pero algo es algo. No podíamos esperar más de un Departamento de Salud que produce este documento el 22 de julio (vea la firma), meses después de que estalló este asunto en Puerto Rico, y a escasos días del comienzo escolar.

Mi recomendación es que cada escuela e institución educativa reuna a su personal y establezca un protocolo particular, usando este documento como punto de partida y basado en las peculiaridades de su institución.

Para verlo más grande oprima, en el documento, el botón en el extremo derecho de la parte superior.

Protocolo en Las Escuelas de La Gripe AH1N1

martes, 21 de julio de 2009

Las Notas Discordantes de Un Concierto Porcino

La única estrella brillante en el manejo chapucero de los casos de AH1N1 por parte del Gobierno de Puerto Rico ha sido Johnny Rullán. Sin embargo sus últimas expresiones me ponen a dudar de si se está dejando presionar por la maquinaria de mentira que dirige la Secretaria de Salud, con la aprobación tácita del Gobernador Luis Fortuño. Esta maquinaria ha sido muy bien engrasada para manetener al pueblo de Puerto Rico ignorante de lo que está pasando y evitar que el turismo colapse. Es una decisión puramente económica. Para este Gobierno los dólares son más importantes que las vidas.

Rullán se ha unido al coro que canta la oda al "double speak", el "double entendre" de medias verdades, medias falsedades, teorías fatulas y aseveraciones ridículas que insultan a nuestra inteligencia. El ex Secretario de Salud, Jaime Rivera Dueño, dio el la sinfónico cuando dijo que no veía cómo los puertorriqueños podían infectarse con ese virus. Al coro se unió el Secretario de Agricultura, quien anunció que los puercos del país estaban a salvo, como si esta fuera una enfermedad de puercos (ya es una gripe humana, no porcina). Le siguió el Gobernador, quien ni siquiera consultó al Colegio de Médicos y Cirujanos de Puerto Rico y éstos tuvieron que demandar públicamente que los tomaran en cuenta.

La propia Secre de Salud dio notas discordantes al decir que el 30% de 1,200 personas que se hicieron la prueba de influenza A salieron positivas. Lo preocupante es que dijo que tal cifra probablemente representa una disminución de casos, como si aquí no supiéramos contar y saber que esa cifra es escandalosamente alta.

Ahora, para causarnos estupor cognitivo, nada menos que el Dr. Johnny Rullán, en quien el pueblo de Puerto Rico ha puesto su confianza para decirle la verdad, se ha unido al coro de frases de doble sentido y medias verdades. Ha dicho lo siguiente:

“La data te dice claramente que esto no se está poniendo peor, que sigue el mismo patrón de los barómetros que hablamos ayer y que, por lo tanto, lo que hay que hacer es mantenerse ahí y esto va a ceder, pero tampoco llegar a cosas extremas que no sean necesarias”.

¿Será que la gente que trabaja en posiciones de poder en el gobierno llega a creer que el pueblo es bruto?. ¿Que cuando asumen el poder le entra una infección de imbecilidad al país que se transmite en una onda expansiva más rápida que la gripe AH1N1? ¿La data (sic) te dice que no se está poniendo peor? Pero Johnny, ¿acaso eso no se puede decir de otra forma, tal como "los datos indican que esto no se está poniendo MEJOR?

Por otro lado está el hecho de que los pronunciamientos de esta gente van en dirección opuesta a los de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La semana pasada la OMS anunció que dejaría de ofrecer los datos de infecciones por países dado que ya hay tantos casos que no pueden manejar los números y se vuelve inútil esa información.

Hoy ha anunciado la OMS que los países deben considerar cerrar las ecuelas. Contraste eso con lo que nos dice el gobierno y verá el por qué de mis severas críticas. Estoy de acuerdo con que no se deben tomar medidas extremas innecesarias, pero que no traten de minimizar los datos para darle al pueblo un falso sentido de seguridad. Tampoco creo en la histeria pero precisamente es esa actitud de información a medias la que ha hecho que el pueblo esté sumido en la confusión y el miedo.

Como si fuera poco el Gobernador ha dicho algo que sí debería darle temor al pueblo:

“ Ninguno de los estados o jurisdicciones ha elevado el nivel de alerta a 6, y debo señalar que muchos de ellos tienen más casos de muertes y contagios confirmados que nosotros”
What? ¿Leí bien? El Gobe está esperando a ver qué hacen los gobiernos estatales de Estado Unidos para decidir qué hace. Hasta ese nivel llega la actitud colonial de los que dirigen a este país, que no pueden tomar decisiones por sí mismos con los datos que tienen disponibles. Pasa por alto el Gobe que los estados y Puerto Rico no son comparables. La razón principal es cultural. Aquí nos vemos y nos encaramamos unos encima de los otros entre besos y abrazos. Allá los gobiernos estatales han sido claros con su gente, contrario a aquí. Allá los departamentos de salud están en manos de personas competentes, contrario a aquí. Y allá no ocultan información. Basta con entrar a la página del CDC y ver que hace semanas Puerto Rico sigue con el reporte de sólo 18 casos confirmados y cero muertes. Eso es culpa del estado, que no cumple con su obligación de enviar esos número a Atlanta.

En fin, ojalá Johnny Rullán tenga razón y esto se esté nivelando. Pero todo me indica que estamos subiendo un pico estadístico. Además sigo pensando que algo no suma en Puerto Rico. El número de muertes, de forma tan rápida, no es lo usual en la mayoría de los países del mundo. Precisamente hoy Venezuela a reportado su primer muerte por el AH1N1. Esa nación suramericana tiene veintiseis y medio de habitantes y nosotros sólo cuatro. Allí se han reportado 286 casos confirmados y aquí sólo 86. Aquí se han confirmado siete muertes (y varias más sospechosas). ¿Por qué la mortandad es tan alta en Puerto Rico?

Esa es la pregunta que debemos hacer y que el Gobierno debería estar contestando pero no a puertas cerradas y en cenáculos oscuros.

Crucemos los dedos.

viernes, 17 de julio de 2009

Un Protocolo Para la Histeria

He aquí cómo el Gobierno de Puerto Rico, con su mal manejo de los casos de gripe AH1N1, ha logrado sumir al país en una histeria innecesaria e injustificada. Podemos llamarlo Un Protocolo Para la Histeria:

  1. Nombrar a un Secretario de Salud inepto que tan pronto surgieron los primeros casos de gripe AH1N1 (en aquel momento porcina) dijo que no veía cómo los puertorriqueños podíamos infectarnos con ese virus. Por suerte ya no está en ese puesto.
  2. Ocultarle información al pueblo de Puerto Rico sobre los casos nuevos que estaban surgiendo. Aquí no ha habido un brote súbito de casos, sino un brote de información que estaba oculta. Esto ha dado la impresión de que estamos ante una plaga que surgió hace una semana, cuando no ha sido el caso. ¿La razón? No sé pero la frase "protección del turismo" me viene a la mente.
  3. Hacer conferencias de prensa con información incompleta y en negación de la situación diciendo cosas como que aquí el Departamento de Salud ha seguido sus protocolos cuando esto es falso.
  4. Negarse a nominar y nombrar a un Secretario de Salud en propiedad. Por supuesto no puede ser cualquier persona. Aquí sobran los profesionales cualificados pero la Secretaria Interina no es una de ellas. Pero el pueblo tiene que sentirse confiado de que alguien está a cargo de este asunto. El Gobernador no es.
  5. Permitirle a un Director de la Autoridad de los Puertos decir que se está considerando monitorear la entrada de vuelos internacionales a Puerto Rico. Esto cuando la gripe AH1N1 ya está aquí y se está transmitiendo localmente. Esto abona a la impresión correcta de que este Gobierno no sabe lo que está haciendo.
  6. No diseminar los protocolos del Departamento de Salud ni el del Departamento de Educación (DE). El Secretario del DE dice que tienen desde mayo un protocolo establecido que ha sido difundido entre las escuelas pero es necesario que los padres lo conozcan para que estén tranquilos y confiados de que se hará algo en caso de emergencia.
  7. Mantener al pueblo confundido y desinformado. La mejor receta para la histeria es la ignorancia.
No es momento para la histeria. Es momento para educarnos y tomar las cosas con calma. Los medicamentos disponibles son totalmente efectivos contra la enfermedad. Los casos de muerte que se han dado se han debido a la ineptitud de los hospitales involucrados al no seguir el protocolo del DS. Después de estos casos tenemos que presumir que ahora será diferente por lo que el número de muertes debería bajar a casi cero, especialmente si la gente sigue las medidas de precaución anunciadas. Y si el Gobierno hace su parte.

jueves, 16 de julio de 2009

La Respuesta del Gobierno ante la influenza AH1N1 raya en lo criminal

¿Qué pasó con el protocolo del Departamento de Salud?

Recientemente estuve en una agencia del gobierno dando una conferencia precisamente sobre la influenza AH1N1. Allí estuvo presente una representante del Departamento de Salud, quien insistió que el DS estaba preparado para cualquier eventualidad pues tenían un protocolo establecido para atender cualquier caso. He aquí lo que sucedió con el protocolo: uno de los pacientes que murió visitó varios hospitales por varios días y en cada uno fallaron en activar el protocolo.

Según dicho protocolo a la primera indicación de un posible caso de AH1N1 se supone que le dieran los medicamentos antivirales a él, y a toda persona con la que entró en contacto que mostraran síntomas. ¿Qué sucedió en realidad? Al paciente se le permitió salir de los hospitales, donde probablemente infectó a un sinnúmero de personas sin que se tomaran las medidas necesarias. Se le permitió regresar al hogar donde probablemente infectó a familiares y amigos. No sólo eso sino que la persona murió sin que el gobierno hiciera nada. !Lo más trágico es que en medio de esta epidemia el paciente fue diagnosticado primero con dengue y luego con el virus del Nilo! Fue tras su muerte que se activaron las alarmas. Esto constituye una conducta no sólo irresponsable sino potencialmente criminal.


La procuradora del paciente es tan inepta como el ex Secretario de Salud.

Ha dicho la procuradora, Luz Teresa Amador: El pueblo se descuidó con la gripe "porcina". Se descuidaron ellos, que dejaron caer la bola y dejaron de informarle al público. De hecho, ella admitió que se puso laxa con el asunto. Esto equivale a una admisión de incompetencia en un puesto donde no nos podemos dar el lujo de tener a una persona inepta. Es nuestra salud la que está en juego

La procuradora del paciente también ha dicho que la gente debe estar atenta a los boletines del Departamento de Salud. ¿Cuáles boletines? ¿Dónde están? ¿Cómo los accedemos? Yo mismo, que tengo acceso a varias fuentes de información sobre el tema, no sabría dónde buscar los boletines esos. Y que no me digan que vaya a la página web del Departamento de Salud pues aquí sólo el 35% de la población tiene acceso a la internet. Mientras tanto el 65% restante, desprovisto de información, seguirá propagando la enfermedad por desconocimiento.

No basta con lavarse las manos

Esta frase de lavarse constantemente las manos demuestra el enfoque simplista que está tomando el Gobierno. Cansa escuchar hablar sobre la importancia de lavarse las manos. Sí es efectivo lavarse las manos, pero ¿cuántos puertorriqueños andan con un lavamanos en el bolsillo? ¿Dónde podrán lavarse las manos constantemente, como sugirió el Gobernador? Explíquele eso a los cientos de miles de boricuas que trabajan en lugares sin acceso fácil a una fuente de agua y jabón. Lo que queremos saber es qué hará en los lugares públicos, que es donde se decidirá el rumbo que tomará esta enfermedad.

¿Dónde está la información?

El epidemiólogo Johnny Rullán ha dicho: "Es un problema serio. La gente tiene que cogerlo con seriedad. Es muy importante que lo haga”. ¿Con seriedad? Precisamente eso es lo que queremos que haga el Gobierno, que lo coja con la seriedad que esto merece. Pero insisto, ¿dónde está la información para Juan del Pueblo? ¿Cuándo comenzará la campaña de educación al pueblo, que no se limite a decirle que se lave las manos?

¿Este virus no ha mutado nuevamente?

Eso ha dicho Rullán. Pero, ¿cómo lo sabe? ¿Por qué tenemos que creer lo que dice el Gobierno cuando constantamente le ha estado ocultando información al pueblo?

sábado, 16 de mayo de 2009

Sobre Gripes y Dengue

He escuchado a uno que otro líder de la Salud del Gobierno de Puerto Rico (incluyendo al Secretario de Salud, Jaime Rivera Dueño) decir que, si bien es cierto que hay que prepararse para la eventual llegada de la gripe AH1N1, no podemos olvidar el dengue. Alegan que dado que el dengue causa miles de infecciones anualmente no podemos minimizarlo ante la gripe esta. Han dicho también que no se puede obviar el hecho de que la gripe común mata a unos 36,000 norteamericanos todos los años (el número de puertorriqueños que muere nunca es mencionado).

Es ahí que me preocupo ante las prioridades sanitarias manifiestas y el enfoque que pueda tener el Gobierno de Puerto Rico. Primero porque denota un craso desconocimiento de lo que constituye una gripe pandémica (aunque aún no hay pandemia), y segundo porque demuestra un craso desconocimiento de la epidemiología de ambas enfermedades.

Si bien es cierto que tenemos que mantenernos alertas ante el dengue, y que puede resultar muy peligroso, su tasa de mortalidad ni siquiera se acerca al potencial de la gripe AH1N1. El número de casos de dengue en estado endémico (o sea, el número normal de casos, el esperado sin que haya epidemias), fluctúa entre unos 3,000 a 5,000 por año. Pero en el año 1998 hubo una gran epidemia en la cual se reportaron 17,241 casos, según las estadísticas del Departamento de Salud. De esos, sólo murieron nueve personas.

En el 1918 Puerto Rico recibió dos azotes de la gripe pandémica que arropó el mundo y que mató a unas 50 millones de personas (estimado), comenzando en junio de aquel año. Al final, más de 250,000 puertorriqueños habían sido infectados, de una población total de 1,250,000 habitantes, 20% de la población. Con la población actual de unos 4 millones de personas eso equivaldría a 800,000 personas. El número de muertos reportados como consecuencia de la gripe en aquel año fue de 10,888 puertorriqueños en un año; una proporción considerablemente más alta que la de la mayoría de los estados en Estados Unidos. O sea, 4.3% de los infectados murieron. Hoy día eso representaría unas 35,000 personas (por supuesto las condiciones sanitarias del país son mucho mejores. Además en el 1918 no había medicamentos antivirales disponibles).

Compare las cifras anteriores con las del dengue y entenderá por qué no se pueden equiparar. Por otro lado, la tasa de mortalidad de la gripe común es de un 0.1%, mucho menor, por mucho, que la de la pandemia del 1918, que osciló entre 2 y 20% de los infectados.

La otra razón por la que no se debe equiparar la peligrosidad del virus AH1N1 con la del dengue es por su modo de transmisión. El dengue depende de un vector, un mosquito, para que sea transmitido. Esto resulta en un retraso en su propagación a través de una población comparado con el AH1N1 que no requiere de vector alguno. La transmisión de este último se da directamente de persona a persona por lo que su propagación es muchísimo más rápida a través de una población. Esto puede provocar que haya un altísimo número de personas infectadas al mismo tiempo, lo que podría saturar los hospitales (para los casos de alto riesgo) y resultar en una deficiencia peligrosa en la oferta de servicios de salud. No es así con el dengue pues el número de casos, aún en estado epidémico, es manejable. De hecho, en el 1918 en un momento dado habían unos 100,000 puertorriqueños infectados al mismo tiempo.

El virus AH1N1 va a llegar a Puerto Rico pronto. Esa es una certeza biológica y epidemiológica. Cuán preparado están los sistemas de salud, y qué efecto pueda tener el que no se le dé la importancia que merece , vis a vis el dengue y la gripe común, lo sabremos cuando esté entre nosotros. De hecho vendrá en una versión tenue, de pocas peligrosidad como la que existe ahora en Estados Unidos. Así fue en la pandemia del 1918. Primero llegó en una versión atenuada, y meses después regresó con furia pandémica letal. Cruzemos los dedos y no los brazos.