Tengo una hermosa colección de comentarios anónimos o pseudónimos que no publicaré pero guardaré con cariño. Nunca los publicaré por varias razones: algunos son amenazas risibles porque he criticado varias veces el aburrido formato de PuertoBlogs (como Sheritza Vega de DollyHouse que me dijo una vez: "esa cosa no sirve (refiriéndose a PB), Albizu debe hacer algo con el sitio ese..."), otros son monosílabos, otros son comentarios incoherentes, y otros son, sencillamente, comentarios inpublicables. Recibí uno que otro "Rajaoooooooo..." que parece ser una cosa grande en algunos círculos de la blogosfera boricua, dos o tres (bueno, 30 ó 40) haciendo referencia incomprensible para mí a mi preparación académica, como cuando Kahlúa Macarena escribió que yo uso la misma para sustentar mis argumentos (obviamente no me lee), algunos anónimos que sólo les faltó firmar el nombre, y simplemente comentarios anónimos que eran demasiado...anónimos.
Por eso modero los comentarios. Yo decido cuáles se publican y cuáles no. Es lo maravilloso de nuestros blogs. La decisión y responsabilidad de qué se publica y qué no es sólo nuestra.
Somos nuestros propios editores.
Por eso modero los comentarios. Yo decido cuáles se publican y cuáles no. Es lo maravilloso de nuestros blogs. La decisión y responsabilidad de qué se publica y qué no es sólo nuestra.
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