El Nuevo Día vuelve a hacer despliegue de la calidad de sus escritos y del dominio del lenguaje que lo caracteriza. O sea, uno de sus reporteros ha vuelto a meter la pata, cosa que no merecería otro escrito sino fuera porque hay maestros que usan el periódico en sus cursos de español, entre otros. Cito de un escrito de Marga Parés Arroyo (mpares@elnuevodia.com):
Aunque el Departamento de Salud había manifestado en las últimas semanas que el nivel de contagio local de la influenza AH1N1 se mantenía “bajo control”, en un giro de 360 grados ayer advirtió que desde septiembre se ha notado un aumento progresivo en las hospitalizaciones relacionadas al virus.
No discutiré ahora sobre las patentes contradicciones del Departamento de Salud de Puerto Rico con relación a esta enfermedad. Ya lo he dicho muchas veces e insisto en que no se le puede creer a lo que diga su Secretario, ni lo que dijo su ex secretario, ni su ex ex secretario durante este año.
Lo que quiere decir la reportera es que el Departmento de Salud ha cambiado radicalmente su posición original. Si decía que no, ahora dice que sí. Si decía que era blanco, ahora dice que es negro. Eso es un giro. El problema está en que un círculo tiene precisamente 360 grados. Si usted se para en cualquier punto y gira 360 grados terminará donde comenzó. No habrá cambiado de posición. Lo que quiere decir la reportera es que el Departamento dio un giro de 180 grados. Eso lo llevaría a la posición exactamente opuesta. Un cambio total de posición.
El asunto no es trivial y mucho menos para los que somos educadores. En estos días a un legislador se le ocurrió, así de la nada, someter una medida para bajar el nivel máximo de alcohol permitido en la sangre, mientras se conduce un vehículo de motor, de 0.08% a 0.02%. Por supuesto esto causó una gran conmoción en todo el país. Me recordó un comercial de una marca de café en el cual un piloto, ya en pleno vuelo, le anuncia a los pasajeros que uno de los motores tenía problemas; la gente se quedó tranquila. Luego les anunció que el segundo motor estaba fallando; la gente se quedó tranquila. Al final les anunció que no se serviría café porque se había quedado en tierra. Entonces se formó Troya y todos los pasajeros empezaron a gritar aterrorizados.
Varios legisladores discutieron la medida al igual que reporteros y analistas de noticias. Sin embargo, cuando discutían el asunto muchos se referían a la medida del "punto dos de alcohol en la sangre". O sea, de 0.02% pasaron a 0.2%, una cantidad diez veces mayor a la propuesta. No es la primera vez que esto sucede. Ya había escrito sobre la posibilidad de que los vampiros alcohólicos del mundo vinieran a Puerto Rico a chuparle la sangre a los boricuas que tenían hasta 33% de alcohol en sus venas. Imagínese, alguien con 33% está de que lo echen con hielo en un envase gigante y se lo beban.
En fin, es un asunto de matemática básica. Y cada vez que salgan disparates como estos volveré a señalarlos. Seré firme. Daré giros de 360 grados.




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