miércoles, 24 de diciembre de 2008

Santa Clo Va a la Cuchilla

El rojo de una bandera tremolando sobre una bambúa señalaba la escuelita de Peyo Mercé. La escuelita tenía dos salones separados por un largo tabique. En uno de esos salones enseñaba ahora un nuevo maestro: Mister Johnny Rosas.

Desde el lamentable incidente en que Peyo Mercé lo hizo quedar mal ante Mr. Juan Gymns, el supervisor creyó prudente nombrar otro maestro para el barrio La Cuchilla que enseñara a Peyo los nuevos métodos pedagógicos y llevara la luz del progreso al barrio en sombras.

Llamó a su oficina al joven y aprovechado maestro Johnny Rosas, recién graduado y que había pasado su temporadita en los Estados Unidos, y solemnemente le dijo: "Oye, Johnny, te voy a mandar al barrio La Cuchilla para que lleves lo último que aprendiste en pedagogía. Ese Peyo no sabe ni jota de eso; está como cuarenta años atrasado en esa materia. Trata de cambiar las costumbres y, sobre todo, debes enseñar mucho inglés, mucho inglés."

LEA EL RESTO DEL CUENTO DE DON ABELARDO DIAZ ALFARO PULSANDO AQUÍ. 

8 comentarios:

  1. Buenos recuerdos de escuela superior que me traes. Los cuentos de Peyo Merce son los mejores de Diaz Alfaro.

    ResponderBorrar
  2. Nadie mas como Don Abelardo Diaz Alfaro para escribir magnifico cuento que ha servido de memoria colectiva, que profetico fue! Gracias por acordarnos de uno de nuestros cuentos favoritos. Lamentablemente muchos no lo conocen.

    ResponderBorrar
  3. Todavía me río cuando la jibarita dice que el el diablo hablando en americano. Gracias por le recuerdo.

    ResponderBorrar
  4. Amigos:

    Gracias por comentar. Los cuentos de don Abelardo cobran más vigencia que nunca pues forman parte de la muralla de resistencia cultural que nos ha permitido seguir ser boricuas, pa' que to's lo sepan.

    ResponderBorrar
  5. Me encanta este cuento.

    Saludos, Edwin.

    ResponderBorrar
  6. Que espectacular!! Me encantó el cuento, seguiré leyendo.
    Una Uruguaya enamorada de los boricuas :)

    ResponderBorrar
  7. Analía:

    En Puerto Rico nos enamoramos de los que se enamoran de nosotros.

    Bienvenida. Un abrazo caribeño.

    ResponderBorrar

Opina aquí