El Nuevo Día, el principal periódico de Puerto Rico, ha dado un salto cualitativo en categoría cuántica en su cobertura del acontecer boricua. Como si aquí no hubiera tela para cortar con las acciones de este Gobierno. Estas incluyen desmantelar las agencias públicas, destruir el sistema de permisología existente, negarle títulos de propiedad a los residentes del caño Martín Peña, allí mismo donde en el fondo hay un negrito, y entregarle los servicios ciudadanos a corporaciones privadas.
Pero no. El Nuevo Día no le sirve a los intereses del país sino a los de sus accionistas. Se ha convertido en un panfleto comercial (aquí le llaman "shopper") con las últimas rebajas anunciadas de pernil de cerdo y cuajito.
Haciéndole honor a su trayectoria de miembro honorario de la prensa amarilla, nos abofetea la inteligencia con dos noticias que deberían ser tema de alguna comedia de televisión, si aquí hubiera televisión, y si los comediantes con voz no se llamaran Sunshine Logroño. Los titulares son dignos de una película de horror: Alerta el DRNA a reptil en Cidra y Conmoción por retirada del mar.
Nos informa El Nuevo Día, que se autobautizó como "Un Gran Periódico", que algo terrible está ocurriendo en Ponce, en La Guancha precisamente. Y es que según su titular el agua se está retirando. Ansina mejmo. Si la frase le trae imágenes de Charlton Heston partiendo el Mar Rojo en dos para que los israelitas cruzaran y escaparan del ejército del faraón, aquel que no conocía a Dios, usted tiene precisamente la imagen a que lo convoca El Gran Periódico. De hecho, en una foto del periódico hermano Primera Hora (ambos son de los mismos dueños), nos enseñan pelícanos en el tablado de La Guancha como si el mar se hubiese secado y no tuvieran a dónde ir. Como si estos animales vivieran sobre el agua.
Entonces cuando cruza la frontera del titular y se mete en la historia se da cuenta de que lo que pasa es que el agua del mar se ha retirado uno que otro metro, un efecto provocado por la Luna, que encontrándose en su punto más cercano a la Tierra, y siguiendo las leyes de física de que dos cuerpos se atraen, hala con sed el agua marina hacia sí, provocando mareas más bajas y más altas de lo usual. Lo mismo se ha observado en otros lugares de Puerto Rico, incluído el malecón de Arroyo, donde alguna persona dizque dijo que "esto es una cosa bíblica". Jesús, María y José.
Claro que no espere gráficas ni dibujos para explicarle el fenómeno lunar a los lectores. Usted no está leyendo El País, El Universal, The New York Times o Los Angeles Times. En ellos la gran probabilidad es que habrían explicado el asunto de forma científica, aparte de reportar lo aparentemente inusual del asunto. No siree. Este es El Nuevo Día. Aquí no se explica. Se provoca, se manipula, se confunde y se desvía la atención en función de los intereses del Gobierno.
Si el asunto lunar no le parece suficiente, El Nuevo Día ha recurrido a la redundancia. Ya sabe, como esas computadoras que tienen dos discos duros por si uno falla. En este caso se trata de un double whammy mediático. Sucede que se ha aparecido Godzilla en Cidra. Desde donde vivo, en una lomita del barrio Guavate de Cayey, y desde donde veo en el horizonte el lado sur de ese pueblo, me asomo por si alcanzo a ver la silueta del monstuo japonés. Entonces, pasado el titular, me entero de que se trata de algún lagarto (me muerdo para no escribir lagartijo) que algún imbécil compró por contrabando y soltó en algún lugar pues el reptil creció más de lo que esperaba. Que sí puede crecer hasta dos metros, pero dinosaurio no es.
Nos dice el periodico que se trata de un Monitor del Nilo. Así nada más. Como si los boricuas tuviéramos la obligación legal de estudiar zoología y conocer qué diablos es eso. Ah, pero no espere una explicación sobre el monitor ese, y que no se trata de la pantalla de la computadora de algún egipcio. Tan fácil que les sería googlear la cosa.
Esta gente que colecciona estos aparatos biológicos tiene en su gran mayoría una inteligencia rastrera, poca escolaridad y un patente complejo de inferioridad, por lo que recurre a serpientes, felinos y lagartos exóticos para llamar la atención que su insignificante personalidad no provoca.
Pero ahora tienen un aliado. El Gran Periódico se ha convertido en la pared para su grafiti. En algún lugar de Cidra hay un pendejo satisfecho porque le han publicado su lagarto. Los incautos que no leen, o sea, que no pasan de los titulares, estarán revueltos. Mirarán asustados por sus ventanas esperando ver a algún dinosaurio cretáceo sin saber que se trata de algún reptilito traido por contrabando en un acto supremo de irresponsabilidad ecológica. El reptil será liberado en tierra nueva sin depredadores naturales y acabará con lo que sea que come.
Todo se vale en la prensa boricua. Vendrán cosas peores porque el país entero se nos va por la borda si no hacemos algo. Ya por fin nos estamos convocando. Por un lado se están cuajado alianzas como "Todo Puerto Rico por Puerto Rico", formado usando la estrategia del exitoso "Todo Puerto Rico con Vieques". Por otro están los blogs activistas que dan la voz de alerta allí donde la prensa tradicional ha abandonado la lucha.
Así que al fin y al cabo, entre mares desaparecidos en Ponce y bestias apocalípticas por las rejoyas de Cidra, hay esperanza. Nos queda país. No importa lo que nos haga creer El Nuevo Día.
Pero no. El Nuevo Día no le sirve a los intereses del país sino a los de sus accionistas. Se ha convertido en un panfleto comercial (aquí le llaman "shopper") con las últimas rebajas anunciadas de pernil de cerdo y cuajito.
Haciéndole honor a su trayectoria de miembro honorario de la prensa amarilla, nos abofetea la inteligencia con dos noticias que deberían ser tema de alguna comedia de televisión, si aquí hubiera televisión, y si los comediantes con voz no se llamaran Sunshine Logroño. Los titulares son dignos de una película de horror: Alerta el DRNA a reptil en Cidra y Conmoción por retirada del mar.

Entonces cuando cruza la frontera del titular y se mete en la historia se da cuenta de que lo que pasa es que el agua del mar se ha retirado uno que otro metro, un efecto provocado por la Luna, que encontrándose en su punto más cercano a la Tierra, y siguiendo las leyes de física de que dos cuerpos se atraen, hala con sed el agua marina hacia sí, provocando mareas más bajas y más altas de lo usual. Lo mismo se ha observado en otros lugares de Puerto Rico, incluído el malecón de Arroyo, donde alguna persona dizque dijo que "esto es una cosa bíblica". Jesús, María y José.
Claro que no espere gráficas ni dibujos para explicarle el fenómeno lunar a los lectores. Usted no está leyendo El País, El Universal, The New York Times o Los Angeles Times. En ellos la gran probabilidad es que habrían explicado el asunto de forma científica, aparte de reportar lo aparentemente inusual del asunto. No siree. Este es El Nuevo Día. Aquí no se explica. Se provoca, se manipula, se confunde y se desvía la atención en función de los intereses del Gobierno.
Esta gente que colecciona estos aparatos biológicos tiene en su gran mayoría una inteligencia rastrera, poca escolaridad y un patente complejo de inferioridad, por lo que recurre a serpientes, felinos y lagartos exóticos para llamar la atención que su insignificante personalidad no provoca.
Pero ahora tienen un aliado. El Gran Periódico se ha convertido en la pared para su grafiti. En algún lugar de Cidra hay un pendejo satisfecho porque le han publicado su lagarto. Los incautos que no leen, o sea, que no pasan de los titulares, estarán revueltos. Mirarán asustados por sus ventanas esperando ver a algún dinosaurio cretáceo sin saber que se trata de algún reptilito traido por contrabando en un acto supremo de irresponsabilidad ecológica. El reptil será liberado en tierra nueva sin depredadores naturales y acabará con lo que sea que come.
Todo se vale en la prensa boricua. Vendrán cosas peores porque el país entero se nos va por la borda si no hacemos algo. Ya por fin nos estamos convocando. Por un lado se están cuajado alianzas como "Todo Puerto Rico por Puerto Rico", formado usando la estrategia del exitoso "Todo Puerto Rico con Vieques". Por otro están los blogs activistas que dan la voz de alerta allí donde la prensa tradicional ha abandonado la lucha.
Así que al fin y al cabo, entre mares desaparecidos en Ponce y bestias apocalípticas por las rejoyas de Cidra, hay esperanza. Nos queda país. No importa lo que nos haga creer El Nuevo Día.