Me imaginaba que, llegada la fecha, siempre habría alguien en algún pueblo (admito que me imaginaba a una viejita en algún pueblo de la montaña) que encendería el televisor ese día y creería que estaba dañado porque nunca se enteró del cambio. Eso sucede.
O quién sabe. Recuerdo cuando se dio el último aumento en la tarifa de peajes en Puerto Rico. Lo habían anunciado durante meses. Ese día viajé a San Juan y el tapón en el peaje de Caguas Norte era descomunal. ¿La razón? Mucha gente no se había enterado y se metían por los carriles automáticos con menudo incompleto. Me preguntaba dónde vivía esta gente que no se había enterado. La realidad es que muchos no leen ni escuchan noticias y viven en el día a día. Facundo Cabral les llamó los pendejos. Decía él que son peligrosos porque son muchos. Y eligen gobiernos.
Ahora me entero de que el Senado de Estados Unidos acaba de aprobar un retraso en la llegada del sistema de televisón digital, hasta junio nada menos. ¿La razón? Millones de personas no estarán preparadas ese día y quedarían incomunicadas, por lo menos a través de ese medio.
He aquí una profecía: ese día de junio la mayoría de los que no estarían preparados para febrero tampoco lo estarán para julio. Si un año no les fue suficiente unos meses adicionales tampoco lo serán.
Mientras tanto los que sí estábamos preparados para este gran salto cualitativo en la imagen y sonido de la televisión, tendremos que esperar con los ineptos hasta julio.
Facundo Cabral tenía razón. Están por todos lados. He aquí lo que dijo:
He aquí una profecía: ese día de junio la mayoría de los que no estarían preparados para febrero tampoco lo estarán para julio. Si un año no les fue suficiente unos meses adicionales tampoco lo serán.
Mientras tanto los que sí estábamos preparados para este gran salto cualitativo en la imagen y sonido de la televisión, tendremos que esperar con los ineptos hasta julio.
Facundo Cabral tenía razón. Están por todos lados. He aquí lo que dijo: