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sábado, 16 de mayo de 2009

Sobre Gripes y Dengue

He escuchado a uno que otro líder de la Salud del Gobierno de Puerto Rico (incluyendo al Secretario de Salud, Jaime Rivera Dueño) decir que, si bien es cierto que hay que prepararse para la eventual llegada de la gripe AH1N1, no podemos olvidar el dengue. Alegan que dado que el dengue causa miles de infecciones anualmente no podemos minimizarlo ante la gripe esta. Han dicho también que no se puede obviar el hecho de que la gripe común mata a unos 36,000 norteamericanos todos los años (el número de puertorriqueños que muere nunca es mencionado).

Es ahí que me preocupo ante las prioridades sanitarias manifiestas y el enfoque que pueda tener el Gobierno de Puerto Rico. Primero porque denota un craso desconocimiento de lo que constituye una gripe pandémica (aunque aún no hay pandemia), y segundo porque demuestra un craso desconocimiento de la epidemiología de ambas enfermedades.

Si bien es cierto que tenemos que mantenernos alertas ante el dengue, y que puede resultar muy peligroso, su tasa de mortalidad ni siquiera se acerca al potencial de la gripe AH1N1. El número de casos de dengue en estado endémico (o sea, el número normal de casos, el esperado sin que haya epidemias), fluctúa entre unos 3,000 a 5,000 por año. Pero en el año 1998 hubo una gran epidemia en la cual se reportaron 17,241 casos, según las estadísticas del Departamento de Salud. De esos, sólo murieron nueve personas.

En el 1918 Puerto Rico recibió dos azotes de la gripe pandémica que arropó el mundo y que mató a unas 50 millones de personas (estimado), comenzando en junio de aquel año. Al final, más de 250,000 puertorriqueños habían sido infectados, de una población total de 1,250,000 habitantes, 20% de la población. Con la población actual de unos 4 millones de personas eso equivaldría a 800,000 personas. El número de muertos reportados como consecuencia de la gripe en aquel año fue de 10,888 puertorriqueños en un año; una proporción considerablemente más alta que la de la mayoría de los estados en Estados Unidos. O sea, 4.3% de los infectados murieron. Hoy día eso representaría unas 35,000 personas (por supuesto las condiciones sanitarias del país son mucho mejores. Además en el 1918 no había medicamentos antivirales disponibles).

Compare las cifras anteriores con las del dengue y entenderá por qué no se pueden equiparar. Por otro lado, la tasa de mortalidad de la gripe común es de un 0.1%, mucho menor, por mucho, que la de la pandemia del 1918, que osciló entre 2 y 20% de los infectados.

La otra razón por la que no se debe equiparar la peligrosidad del virus AH1N1 con la del dengue es por su modo de transmisión. El dengue depende de un vector, un mosquito, para que sea transmitido. Esto resulta en un retraso en su propagación a través de una población comparado con el AH1N1 que no requiere de vector alguno. La transmisión de este último se da directamente de persona a persona por lo que su propagación es muchísimo más rápida a través de una población. Esto puede provocar que haya un altísimo número de personas infectadas al mismo tiempo, lo que podría saturar los hospitales (para los casos de alto riesgo) y resultar en una deficiencia peligrosa en la oferta de servicios de salud. No es así con el dengue pues el número de casos, aún en estado epidémico, es manejable. De hecho, en el 1918 en un momento dado habían unos 100,000 puertorriqueños infectados al mismo tiempo.

El virus AH1N1 va a llegar a Puerto Rico pronto. Esa es una certeza biológica y epidemiológica. Cuán preparado están los sistemas de salud, y qué efecto pueda tener el que no se le dé la importancia que merece , vis a vis el dengue y la gripe común, lo sabremos cuando esté entre nosotros. De hecho vendrá en una versión tenue, de pocas peligrosidad como la que existe ahora en Estados Unidos. Así fue en la pandemia del 1918. Primero llegó en una versión atenuada, y meses después regresó con furia pandémica letal. Cruzemos los dedos y no los brazos.


jueves, 16 de agosto de 2007

Usan Boricuas en Experimentos Científicos (Otra Vez)

En 1931 fue Cornelius P. Rhoads inyectándole células cancerosas a pacientes puertorriqueños en el Hospital Ashford, en el Condado (y asesinando a varios más). Durante los 1950s y extendiéndose hasta los 70s estuvo la "Sunshine Operation", a través de la cual se robaron cadáveres boricuas, o partes de éstos, y fueron enviados a los Estados Unidos para estudios sobre radioactividad (el robo involucró cadáveres de varias naciones).

A principio de los 60s fue la compañía Searle experimentando con mujeres puertorriqueñas para probar las primeras pastillas anticonceptivas (hubo tres muertes que el gobierno nunca investigó). También durante los 60s se estudiaron los efectos desfoliadores del agente naranja en El Yunque y otros bosques de Puerto Rico. Además se irradiaron predios del Yunque para estudiar su efecto en los ecosistemas. Estos son sólo algunos ejemplos de abusos cometidos en nombre de la ciencia contra el pueblo puertorriqueño.

¿Cosas del pasado? Por supuesto que no. Los estadounidenses, con ayuda local, por supuesto, nos siguen usando como conejillos de Indias. Ahora están usando a puertorriqueños para probar una vacuna contra el dengue. De primera intención suena como algo positivo. Se busca una vacuna para prevenir esta enfermedad. ¿Pero por qué sólo con puertorriqueños? El dengue es una enfermedad mundial que afecta a los países en las regiones ecuatoriales del planeta. ¿Por qué no se usaron sujetos de cada una de las regiones?

Ya se llevó a cabo la primera fase donde 30 personas recibieron una vacuna presumiblemente efectiva contra las cuatro variedades de la enfermedad. Los pacientes tendrían desde 12 meses hasta 50 años de edad. Dependiendo de los resultados de estas primeras pruebas se le administrará la vacuna a 720 personas adicionales.

He aquí un resumen del estudio tomado de ClinicalTrials.gov

Study start: April 2007; Expected completion: December 2008

In this study, children and adults at multiple sites in Puerto Rico will be randomly allocated to receive one of two T-DEN formulations or placebo. Subjects will be stratified by age group (a specific number of subjects in each of 4 age groups [12 months to 50 years of age] will be enrolled). The study includes 6 scheduled visits and 4 scheduled venipunctures. Safety follow-up for dengue may require unscheduled visits and venipunctures. Multiple DEN virus serotypes are endemic in Puerto Rico and all residents are considered to be at risk for dengue. The results of this phase II study will provide a basis for identifying the vaccine formulations which elicit neutralizing antibodies to all four dengue virus serotypes in a high proportion of vaccine recipients. The most immunogenic and well tolerated candidate formulation identified in this study will be considered for advancement to phase III development.


Estas son las instituciones médicas en Puerto Rico donde se están llevando a cabo las pruebas:


Puerto Rico
RCMI- Centro Medico de Rio Piedras Hosp Universitario Adultos Dept Medicinia Interna Seccion, San Juan, 00936-0567, Puerto Rico
Awilda Candelario 787-777-3535 Ext. 7230 awildacv@hotmail.com
Janet Berrios-Montes 787-777-3535 Ext. 7230
Jorge Bertran-Pasarell, MD, Principal Investigator

Dept Pediatria, Esc. De Medicina University of PR, San Juan, 00936-5067, Puerto Rico
Francisca Cartagena 787-771-0056 fcartagena@rcm.upr.edu
Clemente Diaz-Perez, MD, Sub-Investigator
Ines O Esquilin-Rivera, MD, Sub-Investigator

Caparra Internal Medicine Research Center, Rio Grande, 00745, Puerto Rico
Brenda Molina-Elicier 787-809-4025 bmolinacrc@yahoo.com
Evelyn Matta-Fontanet, MD, Principal Investigator

Ponce School of Medicine, Ponce, 00716-0112, Puerto Rico
Maritza Santiago 787-403-0112 isa106@hotmail.com
Federico Chardon-Feliciano, MD, Principal Investigator

Clinical Research PR, San Juan, 00923, Puerto Rico
Helvetia Negron 787-723-5945 crpr@coqui.net
Javier Morales-Ramirez, MD, Principal Investigator

Private Practice, Carolina, 00983, Puerto Rico
Mildred Vega 787-782-7897 vegamaeva@aol.com
Luis Rodriguez-Carrasquillo, MD, Principal Investigator

Centro de Neumologia Pediatricia, Hato Rey, 00726, Puerto Rico
Vivian Medina 787-439-2762 vm@pedasthma.com
Jose Rodriguez-Santana, MD, Principal Investigator

Private Practice, San Juan, 00926, Puerto Rico
Irma Sotomayor 787-764-8281 irmasotomayor@hotmail.com
Myra Ayala 787-764-8281 myra.ayala@gmail.com
Miguel Sosa-Padilla, MD, Principal Investigator

Private Practice, San Juan, 00921, Puerto Rico
Ferlinda/Juan Arocho/Ojeda 787-792-3203
Priscilla Rivera 787-792-9833
Jose Tavarez-Valle, MD, Principal Investigator

San Juan Batista Medical School, Caguas, 00725, Puerto Rico
Carmen Morales 787-653-0550 Ext. 11014
Alberto Santiago-Cornier, MD, Principal Investigator



Estos son los médicos investigadores del estudio:


Jorge Bertran-Pasarell, MD, Principal Investigator, Dept Medicina Interna Seccion Enfermedades Infecciosas

Clemente Diaz-Perez, MD, Principal Investigator, University of PR

Ines O. Esquilin-Rivera, MD, Principal Investigator, University of PR

Evelyn Matta-Fontanet, MD, Principal Investigator, Caparra Internal Medicine Research Center

Federico Chardon-Feliciano, MD, Principal Investigator, Ponce School of Medicine

Javier Morales-Ramirez, MD, Principal Investigator, Clinical Research PR

Luis Rodriguez-Carrasquillo, MD, Principal Investigator, Private Practice, PR

Jose Rodriguez-Santana, MD, Principal Investigator, Centro de Neumologia pediatrica

Miguel Sosa-Padilla, MD, Principal Investigator, Private Practice PR

Jose Tavarez-Valle, MD, Principal Investigator, Private Practice, PR

Alberto Santiago-Cornier, MD, Principal Investigator, San Juan Batista Medical School

Más información sobre este estudio AQUÍ y AQUÍ.

Edwin Vázquez
Universidad de Puerto Rico en Cayey