Porque amo a la mujer que me ama,
porque en sus ojos veo los ojos de mis hijas,
que sembraron conmigo la albahaca,
la menta, el orégano y el ají de temporada,
Soy palestino.
Porque mis hijas me dijeron que me amaban
entre besos me lloraban de abrazos,
y de rezos, me dijeron que no llorara
que eso pasaba, que la sangre se secaba,
Soy palestino.
Porque vivo en la tierra esclavizada
con el mar golpeando sus costas pirateadas,
las mismas aguas de siempre ensangrentadas
y la bandera ondeando entre las balas,
Soy palestino.
Porque no estoy solo y tengo amigos
de almas liberadas que con voces indignadas
cantan el himno antiguo de las guerras
no terminadas, no terminadas,
Soy palestino.
Porque no rendiré mi tierra ante la invasión legitimizada
por ellos, los otros, los de allende la patria
porque nos nacieron hijos e hijas
que asumirán las armas cuando muera,
Soy palestino.
Porque no entiendes de qué te hablo,
porque soy puertorriqueño y no te suma
la geográfica incongruencia del quinto verso,
por eso perderás la guerra porque
hoy me siento palestino.
Edwin Vázquez de Jesús