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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Calle 13 les dice que lloren a los reggaetoneros blimblineaos y cuasi analfabetos



He aquí la letra:

Oye, este es Calle 13. 
Esta canción va dedicada a todos los llorones del género del reggaetón. Pa'que aprendan.
Oye. Dile. Duro.

Yo quiero que lloren, Yo quiero que lloren, Yo quiero que guaguagua, guaguagua... lloren...
Lamento informarte que hoy mi cerebro desayunó esteroides y tú rimando eres la mitad de un espermatozoide.

Hoy voy a cumplir uno de mis placeres. Abusar de ti como Osvaldo Ríos abusa de las mujeres.
Déjame darte un par de detalles, yo no soy calle. Perdona que lo subraye nuevamente, yo no soy calle. Y si veo alguna tripa algún día puede que me desmaye, o que el corazón me falle.

Pero hay un sólo problema tú tampoco eres calle, estás vendiendo discos y te estás promocionando en Don Francisco. Te cogió de p... una disquera y tienes a un manejador robándote el 20 porciento de toda tu carrera. Unos abogados con todo su bufete te robaron todo el billete, entonces ¿dónde está el AKA 47?

Dónde está tu combo que solamente con el contrato te lo acaban de meter mongo. Bien, bien, mongo.

Tú eres un producto enlatado encima de un anaquel antes cantabas rap y ahora eres pop como Luis Miguel, baladista como Loubriel, ‘Toda la vida’ como Emmanuel, como Juan Gabriel o como Amanda Miguel.

Gracias a que eres un bruto colga'o, con un tercer grado de estudios las rimas no te dan ni para un interludio.

Tu orgullo como rapero del dinero se recuesta. Por eso de parte tuya no espero ninguna respuesta.

Como las gallinas tu cacareas. Es muy fácil ser esclavo de la industria navegando a favor de la marea.

Tú te vendiste más barato que una prostituta en la autopista. Esa es la diferencia entre un negociante y un artista.

Este loco, como tú dices, tiene buenas ideas. 
Con mi letra yo he repartido más galletas que los Hogares Crea. 
Yo deletreo sobre to' lo que me rodea. 
No le llames loco al que pa' decir la verdad, nunca gaguea.

Mis versos no titubean, mucho menos en tus oídos. 
No he dicho nombre, pero pa' la próxima va con nombre y apellido.

Reggaetonero no lo tomes personal, esto es pa' que te motives. 
Tampoco te estoy tirando a ti, le estoy tirando al que te escribe.
Pues mi lengua no discrimina, entre dúos, reyes y divas. 
A todos los voy a tratar con la misma saliva.

Llegó el loco que se escapó del Hospital Panamericano a darte clase de lo que significa la palabra urbano.

Yo quiero que lloren, Yo quiero que lloren, Yo quiero que guaguagua, guaguagua... lloren...
Si te sientes ofendido... llora.
Si lo que sientes es envidia... llora.
Si Residente Calle 13 te pasó por la piedra... guaguagua, llora.

Tú, en el género urbano estás de turista, cogiendo sol en tu barriga al lado de tu peluquero y tu maquillista.

Con un abrigo de piel en una Isla donde no hace frío. Dices que eres del pueblo, pero ya no vives en el caserío.

Tú eres un maleante, pura candela, detrás de un cristal ahumado y treinta guardaespaldas que no fueron a la escuela.

Forra'o con prendas de oro de la cabeza hasta el talón sin saber que por cada eslabón mueren miles en Sierra León.

Mi música no es para las discotecas. Mi música es pa' sembrar una semilla en un par de cabezas huecas.

Pero tu eres un charro, feca, grasa con manteca. Tu letra es más deprimente que una novela de TV Azteca.

Por eso nunca voy a colaborar con ninguno. Ustedes nunca me tiran a mi porque saben que me los desayuno.

Esto no se trata de ganarse premios, ni de vender discos, ni de carros, mujeres, hoteles, ni que si te comiste treinta mariscos.

Se trata de como con palabras te puedo tumbar la carrera frente a to' el mundo, como Bin Laden con las Torres Gemelas.

La música urbana se trata de respeto, se trata de quien escribiendo es el que domina mejor el alfabeto.

Yo estoy dispuesto a dar un mensaje aunque me maten a patadas. Estoy dispuesto a aguantar cuatro derechazos en la quijada.

Se trata de que Calle 13 en música urbana en una encrucijada. Se trata de que cada rima que haga queda inmortalizada.

¡Fuímonos!

Yo quiero que lloren, Yo quiero que lloren, Yo quiero que guaguagua, guaguagua... lloren...
Si te sientes ofendido... llora
Si lo que sientes es envidia... llora
Si Residente Calle 13 te pasó por la piedra... guaguagua, llora.

¡Duro!
Yo quiero que lloren, Yo quiero que lloren, Yo quiero que guaguagua, guaguagua... lloren...
Si te sientes ofendido... llora
Si lo que sientes es envidia... llora
Si Residente Calle 13 te pasó por la piedra... guaguagua, llora.

Oye Ivy me das pena. Aquí te traigo una navaja para que te cortes las venas. 
Escuela de la calle, ni escuela de la calle... 
Mi amor, pa' tirarme a mí hay que estudiar.
Oye, Trujillo en la casa. La Perla en la casa.
Esto no son chistes. El que me tire lo voy a aplastar. 
Lo aplasto. Lo destruyo. Lo aplasto.

sábado, 11 de agosto de 2007

FBI Con Nueva Agenda Política en Puerto Rico

Es otro ejemplo de la intervención del Negociado Federal de Investigaciones norteamericano (FBI) en los asuntos de política puertorriqueña. La diferencia es que antes lo hacía de forma más encubierta y dirigía su persecusión principalmente contra los grupos que reclaman la independencia de Puerto Rico. La cosa cambió radicalmente cuando el actual gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, se enfrentó abiertamente a los federales al exigir una investigación sobre el asesinato a sangre fría del líder independentista Filiberto Ojeda Ríos.

Desde entonces se ha desatado una persecusión contra Acevedo Vilá para evitar que gane en las próximas elecciones y así detener todo proceso contra el FBI. Detrás de esta agresión abierta a la democracia de nuestro país está Luis Fraticelli, líder del FBI en Puerto Rico, Rosa Emilia Rodríguez, jefa de la fiscalía federal en nuestro país, y Alberto Gonzales, Secretario de Justicia de los Estados Unidos, quien ya enfrenta acusaciones de intervenir en la política local de varios estados de EEUU.

El complot ha sido confirmado por Eduardo Bhatia, director de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico, quien informó ayer al Senado que uno de los boricuas con mayor acceso al Partido Republicano de los EEUU, el empresario César Cabrera, le dijo hace un año que la decisión del Gobierno de investigar la muerte de Filiberto Ojeda Ríos desataría una persecución contra el gobernador para desprestigiarlo de cara a las elecciones de 2008. Bhatia también informó que otros funcionarios han recibido información similar. Cabe preguntarse por qué Bhatia ha esperado tanto tiempo para hablar o de dónde le salió el valor. ¿Temerá que será víctima de represalias por parte del FBI?

El asunto es que el FBI ha pasado de la persecusión tras bastidores a la desfachatada intromisión abierta en los procesos electorales del país.

Es un deber de cada puertorriqueño denunciar esta intervención descarada en nuestra democracia.

Vea el video que el grupo de hip hop/reggaetón boricua Calle 13 le dedica al FBI titulado Querido FBI.


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Gonzáles, Fraticelli y Acevedo Vilá
Los trajes del FBI y los calzoncillos del gobernador
El terrorismo de Luis Fraticelli

viernes, 11 de mayo de 2007

Un Rioja 2004 con Calle 13

Soy fanático de Eminem. Tengo todos sus discos. Lo considero un innovador del género del rap/hip hop. Me sé su historia. La milla 8. Allí en Detroit donde se traza la guardarraya entre los que se quedaron atrapados en la pobreza de la ciudad de los motores, el hogar de las grandes automotrices, Motor Town o Motown para los que conocen de música, y los que pudieron escapar a la milla nueve en adelante.

Hace varios martes cuando salió lo último de Calle 13 compré el disco. Los conocía desde su disco homónimo. De hecho el sábado anterior almorzaba con colegas universitarios y entre conversaciones sobre la naturaleza del ADN y la manipulación genética anuncié que el disco de Calle 13 saldría pronto. El silencio fue sepulcral. Definí con mi anuncio lo que es un non sequitur. Una amiga rompió el silencio con dos letras: -"OK"- dijo. Cambié el tema.

Llevo varias semanas escuchando la última oferta de este dúo. El nombre del disco de Calle 13, llamado Residente y Visitante, hace referencia velada a nuestra condición indefinida como parte de los Estados Unidos. El que escucha a Calle 13 por primera vez puede descartar al dúo como insolentes e inmorales. Todo porque usan malas palabras (casi ausentes en su primer disco).

He estado por porclamar a Calle 13 como un grupo genial si no fuera por las muchas instancias donde su música me refiere directamente a canciones de Eminem. Presumo que este grupo escucha a Eminem con frecuencia. No hay duda de que han sido profundamente influenciados por su música.

Por otro lado, independientemente de lo anterior, la función de ritmos suramericanos en el disco, tales como tango, bossa nova y cumbia colombiana posiciona a Calle 13 como el grupo más innovador de la música actual, de todos los géneros, en Puerto Rico. El disco es una joya. Una delicia.

He jugado con la idea de escribir algo comparando la música de Calle 13 con la de Eminem. Lo más probable no lo haga por falta de tiempo.

Mientras tanto me puse los audífonos de la iPod y me puse a escuchar a Calle 13. Me faltaba algo. Miré hacia la alacena y lo supe. Un Rioja. Un buen vino con la música de Calle 13. Y mientras sorbía con placer el tinto 2004 escuchaba:

"Todos los groseros a bailar
encima de lava volcánica...."

Si tengo tiempo escribiré más sobre el disco. Ahora seguiré escuchando el disco en una iPod prestada.

Escuche la canción de Calle 13 dedicada con amor al FBI aquí.




domingo, 12 de noviembre de 2006

Guiando con Franco el Gorila

Esperé hasta las 9:15 para salir. Tenía cita en San Juan, en la avenida Kennedy para hacer el traspaso de un vehículo que acababa de saldar con una firma de arrendamiento de autos. De diez a doce, me habían dicho. No quería salir antes para evitar los descomunales tapones, los embotellamientos nuestros de cada día. Cuando iba por el área de Caguas, por Las Catalinas vi la fila descomunal de vehículos que se movían a cinco millas por hora. Ya mi esposa me había advertido que en esa área se forman frecuentemente tapones que desaparecen al acercarse al peaje. Controlé entonces mi impulso de dar la vuelta y regresar a Cayey.

Cuando se está en un tapón se hace todo tipo de cosas. Miré a mi alrededor y la mayoría de los conductores hablaban en sus celulares. Llamadas a sus jefes. A sus clientes. A sus esposas. A sus amantes. Esto era casi La Guaracha del Macho Camacho. En algún lugar de San Juan alguna chilla encojonada daba vueltas en un apartamento porque el senador infiel no llegaba a la cita pecaminosa. La vida es una cosa fenomenal, me descubrí tarareando.

Comencé a formar lazos afectivos con los conductores al frente, atrás y al lado. Miraba y remiraba lo que hacían. Trataba de distinguir sus facciones. Me imaginaba sus vidas. Por supuesto perdía lentamente el control de mis emociones. No se supone que esto sucediera. El país debió ser inventado hace tiempo y lo siguen desinventando. El tren que debía llegar a Caguas no ha llegado porque gastaron una fortuna en un metro cuyas estaciones, al menos la mayoría, no tienen lógica geográfica. Paradas donde prácticamente no vive nadie. Entonces me imaginé el pase de dinero. Las manos sucias dándole dinero a las manos sucias para los permisos de construcción que poblarían aquellas áreas vacías.

A paso de tortuga llegué al carril expreso. Vi con ironía el letrero que advertía que la velocidad máxima allí era de 25 millas por hora. Yo iba a dos. Vi las largas filas de automóviles que se extendían en el horizonte más allá del peaje. En ese momento estaba precisamente frente a la luz verde que indicaba que había leído la tarjeta electrónica adherida a mi vehículo y que me informaba que podía pasar. Que todo estaba bien. Sólo que estaba atascado frente a la lucecita. Me cruzó el pensamiento inevitable de que esos lectores electrónicos, la lucecita verde, a lo mejor estaba leyendo y releyendo mi tarjetita y cargándome una y otra vez la tarifa del peaje.

El carro del frente se movió y comenzó ahora la batalla de los centímetros de asfalto. Después de los peajes lo que hay es un embudo. Si hay diez peajes todos coalescen en los tres carriles del expreso Luis A. Ferré. Diez líneas que deben convertirse en tres. Una guerra. Decido rendirme. El que quiere pasárseme que se pase. De hecho, estoy a punto de abrir la puerta, salir corriendo y dejar el vehículo abandonado. Todo un Michael Douglas en “Falling Down”.

Pero ahora veo la maldad del vecino. El maldito está espetando el frente de su vehículo lentamente al frente del mío sin evidente temor de que chocaremos. Estamos a una milla por hora pero un golpe es un golpe. Ahora salgo de mi sopor, de mi rendición y decido pelear por lo mío. Acelero levemente mi vehículo. Grande y abusador el mismo amedrenta al invasor. Los guantes han sido lanzados. El duelo ha comenzado y no me coy a rendir. Necesito entrar en ambiente y pongo a Franco el Gorila. Reggaetón a to’ tren. “Sal del Callejón”. Esa me podrá en forma. Ahora recibo un ataque por el flanco izquierdo. Alguna chica hablando por el celular quiere colarse. Subo el volumen.

“Por esbocao este bacalao en el segundo round
Se me fue de knock out
Lámbete y te vas secuestrao pescao
Los míos tan bien amarraos mamao…”

Conquisto el carril. Me siento, en el pequeño mundo alucinante de la enfermedad mental efímera de un tapón infernal, como el rey del mundo. Como Leonardo di Caprio gritando “I’m the King of the world” en "Titanic", sólo para arrastrar los neumáticos el resto del trayecto ahora a 10 millas, después a 40 millas por hora.

Llego a la Kennedy a las 10:45 con los nervios espeluzaos. La recepcionista me señala la sala y entro. Atestada maldita sea. Presumo que no están para lo mismo. Busco la lista donde deben apuntarse los que harán traspasos. Hago el diecisiete. El diecisiete. Decido irme y de pronto me arropó una paz celestial. No tenía otros compromisos en ese momento. ¿Por qué no esperar? La gente allí se veían tranquilos, resignados. Seguramente yo podría esperar. Llaman a una persona de las de mi lista y tomo el tiempo. Cinco minutos después llaman a otra. Dos no responden. Cometieron el error que yo iba a cometer. Se fueron.

De pronto me sucede como a Jack Nicholson en Wolf, donde se convirtió en un hombre lobo. Según se iba transformando se agudizó su sentido de la audición. De pronto yo estaba escuchando todas las conversaciones por celular, por lo menos siete, a la vez. “ Ese gallo es un burro, lo voy a pelear el domingo”. “¿Dónde estás? Estoy en la Kennedy. No, no, me compré los otros”. “Asegúrate de firmar los documentos por la mañana”. “Mamita te llamo ya mismo que tengo a Félix en la otra línea. Félix pana, vamos el jueves, el sitio está chévere”. “No, no, el gallito es de cepa pura, no es mezclao. Oye tengo uno tuerto y lo peleamos en Isla Verde en la competencia de tuertos. ¡Qué burro papá! Ese gallito es un burro.”.

Los martillazos del dolor de cabeza que se asomaba sonaban como tambores de guerra africanos. Son las 11:15 y sé que estoy fastidiado. Crucé la guardarraya. La frontera donde irme del sitio perdería todo significado. Si había aguantado tanto y me iba, no me perdonaría la posibilidad de que por alguna razón sobrenatural me llamaran de pronto. Uno de los celularistas comenzó ahora a hablar en voz alta y lo miré con furia. Me puse de pie. Caminé por el lugar. 11:30. Menos gente por supuesto. Sentado de nuevo apreté los dientes. Tanta cosa importante que tengo que hacer y pperdiendo el tiempo en esta maldita desgraciada oficina. Alguna empleada me sonríe y le devuelvo la sonrisa con toda la hipocresía que pude acumular en ese momento.

Son las 11:45. Me levanto y decido tomar control de la situación. “Con permiso, es Edwin Vázquez, ¿cuánto falta?”. Ella mira unos documentos y me dice “lo único que falta es una carta que tengo que generarle. Se la hago ya mismo”. Me recuerdo a mí mismo la razón por la que nunca deberé estar armado.

Las doce. La carta no está hecha. La mujer no está por todo aquello. Quedamos sólo dos clientes. “Seño, concédeme no ser el último”. “Fulano de tal” grita una empleada. Fulano se levanta feliz. Él oró primero que yo. Las 12:15. “Edwin Vázquez”. Aquí está su carta. Firme aquí y acá. Nada de disculpe. Nada de siento que haya tenido que esperar tanto. Nada de que “según nuestros registros usted entró a las 10:45 y se va a las 12:15. Usaremos esa información para mejorar nuestros procedimientos.”.

“!Qué tragedia!”- le dije. Me miró extrañada. Me levanté y me fui. Volví a poner el disco de Wisín y Yandel, Los Vaqueros. Franco el Gorila me acompañaría durante el resto del viaje.




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miércoles, 13 de septiembre de 2006

Slo Moing con el Negro Calde, el Abayarde

Escribo mientras escucho a Tego Calderón, uno de los músicos más completos de Puerto Rico y del Caribe. The Underdog/ El Subestimado. “El negro easy, Calderisi”. “El mayiimbe de corazón, Simón, Simón”.

Recuerdo que hace unos años turisteando por Puerto Rico llegamos a Loíza. Eran las fiestas de Santiago Apóstol. Nunca había ido. La negrura me arropó. Negros en las calles. Negras en las calles. Entré a un pequeño museo y el encargado nos habló del orgullo de Loíza. De la historia de resistencia de Loíza. Me sentí negro. Africano. Y sentí un orgullo que me robaron en la escuela. Los negros no existen en el currículo escolar. Ni en los bancos. Ni en los comerciales televisivos. “Como yo veo las cosas, yo las veo diferente a los demás”.

Es el complejo de los colonizados muchas veces. Nos quejamos de los efectos de la colonización norteamericana. Pero olvidamos los efectos de la colonización española que terminó hace poco más de cien años. Y los españoles eran tan racistas como los gringos. Y muchos siguen siéndolo. Recuerdo a un idiota español en Nueva York, a quien acababa de conocer, y de la nada me dijo que en Puerto Rico casi todo el mundo es negro. Lo dijo como si tuviéramos lepra. Me vi tentado a decirle que todos en Puerto Rico somos negros. Pero para qué perder el tiempo con imbéciles.

Ahora pongo su primer disco, El Abayarde. “Si una buena madre a sus hijos no daña, cabrones, lambones, pal carajo España”.



sábado, 17 de diciembre de 2005

BLOGGAETÓN

Para Anónimo

Tú te buscaste esta descarga
al ritmo del reggaetón.
Mequetrefe, güelestaca, jaquetón,
lambestaca, soplapote, malandrón.
Aquí vengo con lo mío a millón,
sé tu nombre y apellido so lambón,
sé quién eres y lo que hiciste,
no me digas profesor pa tí soy míster.
Espero que algún día lo entiendas,
si me hablas es de usted y tenga
y atiende bien tu tienda
y el que no la atienda que la venda.
Es hora que te metas en los sesos,
que ya perdiste esta contienda.
Te lo advertí muchas veces por eso,
si no actualizas no hay progreso.
Yo comiendo carne y tú los huesos.
Cógelo suave que no es chiste,
mandaste a otros y te escondiste,
no sabía tu nombre y apareciste,
pero no tienes flow te leo muy triste,
no tienes rankeo, tu blog hundiste.
Yo izé velas y tú en el puerto,
mi blog navega y el tuyo muerto
te anclaste, encallaste, quedaste sin viento,
sin vela, sin bote, sin muelle ni aliento.
Es que de día y de noche te lo advertía,
que ese Titanic se te hundiría,
y yo con mi Niña, mi Pinta y mi Santa María,
navego cantando estos mares revueltos.

domingo, 22 de mayo de 2005

REGGAETTÓN A LA LEGISLATURA

Sonata núm. 6 de E.V. Shitoven


Maquinaste aplastaste te ensanchaste
robaste insultaste te jactaste
en corbata te burlaste de las leyes que firmaste
en gabán mis contribuciones te robaste
ni siquiera escuchaste
te gritaba las escuelas qué desastre
a los buenos rechazaste
tu nombre delataste
rossellando dando al traste
con el país que vomitaste
al jartarte de la mierda que cagaste
no dejaste el cogobierno lo mataste
maltrataste eres bruto un desgaste
déjame quieto no me aplastes
no consultaste blanco
al negro de este entalle de letras
que te queda grande unicameral me voy
y te mataste porque hijo e puta me engañaste